miércoles, 31 de octubre de 2012

Vian; La puta de los sueños rotos.


“Vian susurró en el oído de su nuevo amante de turno: - ¡Es hora! Levántate y vete.
El falo recién usado no pudo contener la ira y golpeó con toda su fuerza esa cavidad suave y húmeda de Vian. Ella sólo sonrió con crueldad y le obligó a que se fuera.”

Vian era la chica más guapa que podrías conocer. Y no me refiero a su físico, aunque probablemente esos pechos redondos y esas caderas tan manipulables eran punto más al interés de muchos. Era de carácter bueno y su sonrisa conquistaba a muchos. Aunque ella no creía en nada más que follar sin control y reír sin parar.

Conocí a Vian en una salida a otro estado, la vi rodeada de personas ofreciéndole la mejor de las folladas y el mejor de los palos echados en su vida. Ella sólo reía y observaba aquellos deliciosos paquetes que se contenían detrás del cierre del pantalón.
De pronto me sentí  tan atraída a ella, tan voluptuosa, tan simpática, tan vulgar, tan liberal, tan guarra, tan puta…

Me acerqué como magnetismo, sus ojos oscuros como la noche me atrajo. La observé de lejos, la visualicé mientras me acercaba. Ella tenía el porte de la mujer más vulgar que pude conocer en mi vida. Y no era por su ropa, ni por su forma de hablar, era porque así era simplemente su imán.

Pero a la hora de acercarme ella me miró seriamente, la confusión entro a las mentes de las dos. Ella me extendió su mano, deliciosamente color moreno. Y yo respondí con la mano tensa porque no sabía qué hacer.

Sonrió notando mi nerviosismo y yo sonreí notando su hermosa sonrisa. La vi, era completamente hermosa, me gusto de inmediato. Poniendo a prueba mi heterosexualidad.
Pero no dije nada, fingí que todo era normal y que ella sólo era una persona más.

Vian me ofreció cerveza y yo tome con gusto, ella había bebido poco antes. Imagine tomar de su propia saliva, imaginé que la boca de la botella era la suya, igual de húmeda y sabrosa que la propia cerveza. La saboreé despacio como hubiera querido hacerlo en sus carnosos labios en ese mismo momento.

Me asusté un poco al saber que eso era simple síntoma de lesbianismo porque en mi vida supe que era eso. Siempre imaginé tener una verga dura en mi entrepierna ofreciéndome la dureza de un junco, y un par de huevos imitando el sonido de aplausos.

Pero todo cambió al hablar con ella, con Vian, la hermosa puta vulgar. La perfecta mujer ideal para fumarse un cigarro después de una buena cogida.



Después de conocerla, seguí frecuentándola, ya que ella quiso proseguir con la amistad.
Vian, mi querida Vian, se hizo mi amiga, se hizo mi novia, se hizo mi amante. Vian tomó la iniciativa para besarme, para tocarme y yo accedí.
Vian tocó mi entrepierna en una cita en su casa cuando estábamos solas bebiendo un café riquísimo que preparo ella con sus hermosas manos suaves.

Ella me envolvió de palabras vulgares, de palabras calientes que después incitaron a que yo escribiese poesía erótica. Vian sabía que lugares tocar, que parte besar y que parte lamer.
Ella me dijo que nunca había estado con una mujer, pero que yo le parecía una buena persona para pervertir y para corromper.

Recuerdo el olor de su perfume, era frescura total, era pasión incendiaria, era mi Vian, mi puta en  celo. Mi puta liberal, mi puta más lujuriosa, la puta que me pudo hacer bisexual.

Me contó que cosas había hecho y que su vida siempre fue rodeada de sexo desde los 13, era una ninfómana, deseosa de más y más.
Pero luego tocó un punto importante, ella nunca supo que era ese sentimiento importante en la vida, ese impulso y alegría. Ella sólo supo de follar pero nunca de hacer el amor.

Mi Vian, mi hermosa Vian era vacía, lo que no llenó el amor lo sustituyo por un pene erecto y por sexo en cualquier forma. No conoció una caricia por amor pero si por lujuria. Y contando esto dos lágrimas escurrieron por su bella cara justo cuando me besaba.

Vian folló con hombres importantes mientras llenaba sus tangas de billetes de colores, folló con hombres guapos mientras su lindo resquicio se llenaba de potentes falos, folló con hombres pobres pero bien dotados mientras su vacio se agudizaba más y más.
Vian tuvo sexo conmigo mientras yo intentaba llenar su vacio con palabras hechas verso y besos llenos de cariño.

Pero Vian no soportó más, mi preciosa Vian, esa puta de sueños rotos, clavó una navajilla a su hermosa muñeca justo después de coger conmigo.

Vian, mi bella Vian dejo sus sueños en medio de mis piernas y luego partió.
Ay mi Vian, no sabes cuánto extraño tus besos vacíos y tus sueños partidos a la mitad…

Para leer la segunda parte ¡Click aquí!



3 comentarios:

  1. Muy linda poesia , ecelente la manera de narrar no se le ve nada de groseria , mil felicidades al que la escribio

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  2. hermosoo!!!!
    casi casi describes mi historia con otra chava

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