viernes, 25 de julio de 2014

Enfisema pulmonar.

Por lo menos el enfisema pulmonar me lo he provocado yo. Cada cigarro que fumo y se deshace en mis labios es mejor que estar contigo.
No te creas indispensable, es decepcionante que a tu edad aún tengamos que estarnos escribiendo sólo porque tú no superas que alguien ya te supero.
Salud, brindo contigo porque al fin nos hemos desecho uno del otro, al fin sabemos que no somos lo que estábamos buscando, mi consuelo como el tuyo fue, exprimirte a diario, ser mujer, disfrutar lo que quiero, joder con frenesí y aun así dejarte tirado, disfrutar de tu sexo como tu disfrutaste del mío, era un trato justo decías, ¿no?
Nadie me tuvo que convencer de salir de tu maldito espejo y de tus vicios, tu whisky barato y de tu eterno sufrimiento de macho herido, tu ego se dañó, no soportas la idea de que me fui, dejándote vacío, porque sí, te vacíe el pito como cualquier puta haría.
¿Crees que decirme puta me ofende? Soy una buscona, una zorra, tengo un sexo hambriento por eso no me dejo convencer por cualquiera, soy feliz ofreciéndome por ahí y de vez en cuando estar en abstinencia por 3 meses y sentirme igual de plena.
¿Qué te molesta, amor mío? ¿No saber diferenciar? No, tu según eres el cabrón y te dejaste enredar, quizás si me jodiste y me puse un poco floja de allá pero tú te quedaste vacío del pecho, vacío de ideas, vacío de identidad.
Yo me disfruto día a día, (por cierto, no tengo a nadie, estoy sola porque no dependo de ti ni tu sexo) pero quizás aceptaría esos placeres carnales de cualquiera, nunca tuve porque rendirte cuentas.
Salud querido, cuando alguien me esté destrozando más que tú, sacaré una foto y te enviaré una linda postal, no eres indispensable, mi enfisema pulmonar si, necesito el cigarro para ensuciar las vergas y dejarlas apestosas de cigarro porque dices tú.
Yo ya me encontré hace mucho, ya no tengo hijos tuyos desde hace tiempo, los expulsé con mi vómito desde que te dejé, no deberías culparme a mí o al destino, culpa tu torpeza, tu cobardía ante lo que pudo ser lo mejor de tu vida.
No jodas gatito, todos tenemos marcado un día y una fecha exacta, decídete a matarme pero hasta de mí viven tus poemas, hasta de mí vives con tus cortos escritos, mediocres. Mis pinturas viven de mi imaginación, en cambio tú y tus lápices viven de una puta que sabe mover el culo y dejar felices a los hombres, maldíceme las veces que quieras, yo no lloro porque no me supieron apreciar, abrí maletas, extendí alas y me fui a seguir viviendo la vida de las zorras, de las lobas esteparias, de las brujas, de las mujeres que saben su valor.
Tu problema es regocijarte con tu pasado, tu problema es no ver para adelante y seguir caminando seguro y firme, fuerte como un cabrón.
Yo cuando digo adiós cierro la puerta y me largo para siempre, tú sigues mirando un espejo que te dice que la noche lluviosa llego para quedarse.
Sé feliz con tu whisky y con tus pesares de ayer, yo me voy porque las brujas tenemos la conspiración del mañana en puerta.

Salud querido mío. 

Segunda parte de "Salud".


Salud.

Salud por tu ausencia donde quiera que estés, le dije al espejo.
Ese que me pide desde hace años encontrarme (y encontrarte).
Salud por tu ausencia donde quiera que estés, mi único consuelo, abrirte mucho las piernas y joderte, así como me jodes ahora.
Después del primer trago te di como un loco porque tú te ofreciste, vacié el alcohol en mis entrañas de un sorbo y luego te llene mucho, te bombeé, te martillé, te taladré, te golpeé como una puta, me succionaste, te fundí por dentro y acabé feliz en tu cara que ahora veo en este mismo espejo.
Salud por tu coño y por tus piernas que me dieron gratos momentos que no tenía que vaciar en una botella de whisky ni en un cenicero lleno de derrotas.
Ahora le hablo a la nada, a tu maldita cara grabada en mis mismos ojos, salud donde quiera que estés hija del viento, musa adorada. Ojalá estés jodiendo con otro, pero seguramente no te destrozará como yo lo hice.
Estrello la botella en el espejo, que se rompa, que se joda, que se vaya a la mierda, sé que nunca me encontraré. Menos escribiendo cosas que nunca leerás.
Que el día que mis escritos sean famosos ni siquiera sabrás que son para ti y me haré famoso por la puta que rompió mis ilusiones, robó poemas, trae un hijo mío rodando entre sus piernas.
Quizás un día dejes de ser una puta errante que vaga por las camas de los demás, salud por tu coño, insisto. Pero yo, jamás dejaré de ser un escritor mediocre y borracho ni jamás me dejaré pisotear de nuevo por una puta que dice me ama y luego se va, dejándome el pito y el pecho vacío al mismo tiempo.
Salud por tu ausencia donde quiera que estés querida mía, el último trago lo tengo escurriendo muy áspero en lo garganta, aún siento tu olor en mi lengua, ¿cuántas chupetadas tuvieron que darte para que te olvidarás de mí? ¿Quién te taladra ahora? ¿A quién succionas con tus labios apestosos a cigarro? ¿A quién le hurtas lo mejor de sí?
Salud por tu ausencia, perra mía. Lo bueno dura poco y de lo bueno se extrae más, salud de nuevo, te digo, espejo. Hay cosas tan mediocres que para eso se van.
Salud por tu ausencia donde quiera que estés, que yo sigo aquí, solo. Esperando el día en que te mueras dentro de mí, el día en que te decidas a morir y a no seguir esperanzándome con escritos fracasados…



miércoles, 16 de julio de 2014

Úrgeme tu presencia.

Me imagino tu piel, que ahora está a kilómetros de mí. Me la imagino en el sol, en el frío de la noche, cuando toca el agua y se abren tus poros dejando escapar tu delicioso olor.

Me imagino cómo olerá al tocar la arena o como permites que el viento pueda acariciarte, que yo siento como una ofensa porque no debería de hacerlo, es egoísta puesto que sólo deseo que mis manos te toquen o mis labios en las noches descubran cada granito y poro de tu piel, es algo celoso, pues todo me pone celosa, hasta las cobijas que te abrigan y la almohada que descansa tus sueños.

Averiguar las pequeñas montañas que alojas en tu ser, los lunares que están especialmente puestos ahí, en el universo de tu cuerpo. Beber insaciablemente del mar que habita en tus piernas, entre ellas. Besar cada dedo tuyo que luego resbalará por mi cabello. Echarte una ojeada cuando estés durmiendo y sobar tu pecho.

Me da envidia quien puede por lo menos hablarte, quien puede verte. Hoy que es de noche y que el frío seguramente recorre nuestros cuerpos, tengo ganas de ti.

De ahogarme entre el desmesurado río de deseo que me provocas y que diario me llama para ir a buscar tu aliento, tu sexo.

Tengo ganas que sólo se saciarán contigo, unas ganas enormes de que calmes este celo infernal que habita entre mis piernas, que chorrea constantemente por ti, a la espera de tus besos y de tus dedos.

De tu piel rozando en fricción con la mía, de tus labios mordiendo los míos con tanta fuerza que me importara poco como terminen.

Mejor aún, tengo ganas de que tus huevos hagan con mis nalgas unos aplausos que simulen multitudes, sabiendo que es el mejor acto en una obra donde dos personas fusionan hacer el amor y tener sexo.

Tengo ganas de mis uñas en tu piel, mientras buscamos el final perfecto para dos seres follando en conjunción con amor. Tengo ganas de una explosión tuya nacida de la estimulación de mi vagina, aprisionarte con ella hasta que me des lo que quiero; tu derramándote en ella, buscando llegar hasta lo más recóndito.

Úrgeme tu presencia en esta noche, cuando quiero tu sexo dentro del mío, para poder olvidarnos del frío.




lunes, 7 de julio de 2014

Escrito de banqueta.

¿Qué más poesía que la vida diaria? La mierda de perro, el canto de las aves que encierras, el cemento que nos consume -y consumen-, las palomas cagando hombros o cabezas, los perros ladrando a su libertad, el hombre atrapado en una rutina donde su único escape de fin de semana es ir a la plaza de la localidad, los vagabundos, los perros callejeros buscando un poco de pan, los indigentes abajo de los puentes, las prostitutas en las esquinas, los bares de mala muerte en el último rincón de la ciudad, los borrachos, los nadie o un pendejo razonando sobre ello.

La poesía debe ser cruda, directa, letal.

Que te duela eso que llaman corazón, que tu cerebro explote, una chispa en medio del inmundo desierto llamado soledad, choques eléctricos recorriendo tu espina dorsal y al final saber que todos en algún tiempo también nos sentimos mediocres.
Hay dos caminos para ello: aceptarlo y cada día intentar ser un poco más libre por medio de la palabra o irte camino al suicidio cotidiano.




martes, 1 de julio de 2014

Nubes bajo el cielo.

Me decían: no tienes nada que ofrecer al mundo, siempre serás un espectro gris deambulando por la tierra de los no conocedores, por el fango de las lombrices que lo único que hacen sólo es multiplicarse.

No tienes ambiciones, no quieres nada en tu vida, vives al día esperando que el día de la llegada de la muerte sea menos fatigoso que la vida.
Recorres los suelos sin gusto, las calles que pisas se van raspando con tus recuerdos, con tus malas historias, con tus escritos burdos que crees son mejor y los consideras transgresores.
Siempre arañas el incendio que recorre tu cuerpo, abrazas el caos porque es lo único constante en tu vida. Eres poco probable pues esta vida es tan fuerte para ti que te hace voluble, no conoces un verdadero indicio de revolución porque consideras que es utópico ante la oleada de gente que te hace mierda y tú te dejas pisotear.
Recorres los bares y las cantinas porque tu aspiración es sólo ser un borracho que hace anti-tesis de escritos por borrachos igual de fracasados que tú.
Te refugias en el olvido porque nunca conseguirás una pizca de amor de la persona que vio tu inmenso vacío y huyó.
Eres pesimista a niveles extremos, eres optimista cuando no debes serlo. El realismo para ti se convirtió en agua, como los perros luego de correr muchísimo correteando una paloma que nunca alcanzarán.

Es querer atrapar el aire en un pozo apestoso, es querer vivir bajo un mar que te ahogará hasta verte llorar, es querer dar puñetazos al sol que brilla todos los días y se burla de que él puede y tú no.
Es ver nubes bajo el cielo oscuro que anuncia la tormenta de tu vida.
Es conseguirte un paraguas sin lona, una bici sin llantas, un sentido sin vida o una vida sin sentido.
Es creer que tu peor derrota es tu mejor libro en estantes de bibliotecas y librerías.
Es pensar que sólo un día basta para convertirte en mejor persona.
Es saber que esas nubes bajo el cielo te lloverán para siempre.
Fracasas ante el suicidio, ante la derrota.
Fracasas ante lo único que te pertenece, date cuenta, cede un poco, sé realista como dices llamarte, las rosas no son para la suciedad.



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Septiembre 2012: Mes de poesía experimental.

Noviembre 2012: Mes de Unión y Solidaridad/ Trabajos enviados por compañerxs.

Febrero 2013: Mes de cuentos eróticos.