viernes, 26 de julio de 2013

Carta para un desconocido.

Te extraño son dos palabras que en mis horas tristes se extienden a seis como se pueden extender a mil.
Te extraño es lo que hago ahora mismo a cada minuto, a cada instante de este día pésimo.

No puedo siquiera conciliar el sueño, cuando en la noche de soledad te presentas como una ilusión al lado de mi cama y hacemos como locos el amor hasta que llega el sol y te tienes que ir.

¡Que impotencia! Que te tenga tan cerca y te desvanezcas de mis manos y mis dedos que la noche anterior acariciaron hasta el último de tus rincones.

¡Que rabia! No poder detenerte y que cuando te vas, mis dedos sientan aún la vibración de tu piel y que mi almohada posea tu aroma todavía y conserve cabellos tuyos que tejen mis sueños.

Te extraño son pocas letras que atrás llevan consigo el peso de soledad y de temor.

De ese mismo temor que tengo al no poderte decirte que te echo de menos y que mis labios tiemblen por decirte que te amo y no pueda hacerlo porque me da miedo.

Soy una tonta porque sé que te amo y sin embargo no lo digo. Soy una miedosa que moriría por ti gustoso y no lo grito.

Soy una imbécil que sólo espera a la noche para poder soñarte entre insomnios y ojeras que tienen muchas historias que contar y muchas poesías que seguir haciéndote.

Soy una idiota que escribe a lo desconocido, que lanza palabras para quien no las escucha y escribe para quien no la lee.

Y ese te extraño sigue flotando en el aire después de haber gritado y agitado el puño contra la pared.

Ese te extraño sigue ahí, inerte marcando los minutos y las horas, viéndome fracasar ante ese vacío que habita en mi corazón.

El mismo te extraño que inhalo después de cada fumada a un cigarrillo que sabe a nada.

¡Y vuelve la rabia! Ese café tan oscuro como tus ojos se siente rechazado, mi falta de sueño es por tu ausencia, por la cafeína que tiene tu mirar.

Y me siento rara porque estoy aquí a las 3:45 am rogando porque me busques y me ames.

Porque estupidamente estoy buscando a quien querer y no quien me quiera, porque estoy siendo cruel conmigo sólo por esta necesidad de sentirme querida.

Pero vuelve ese te extraño a mirarme a los ojos, a ver que estoy rendida ante el.
Es que te extraño es tan pesado, extraño lo que no he tenido, pero tu sigues ahí, tendido en mi cama esperando mis caricias.

Vuelves cada noche a dominarme entre besos y abrazos que no me has dado y que los imagino a cada instante, abrazando mis recuerdos.

Te extraño, a ti desconocido que no te has cruzado en mi camino, te extraño que añoro tanto tus arrumacos en las noches de eterno frío.

Te escribo una carta para recordarte que estoy aquí; tonta; esperándote, casi oliéndote al paso de la luna y las estrellas.

Te deseo, como se puede desear admirar el cielo en las noches de borrachera.

Te quiero porque vives dentro de mis sueños.

Te amo aunque siga aquí esperando a que vengas e incendiemos el cielo.









1 comentario:

  1. Muy bellos versos aunque no creo que sea tonto soñar¿Qué es la vida sin sueños?

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